"Ese viejo y Sabio Atardecer"

Hace medio lustroo un viejo y sabio atardecer empezo
a escribir el encabezado de un libro lleno de copas,
de copas de una lluvia interminablemente exquisita,
que me fué dificil saborear cuando apenas gateaba
con los primeros versos cubiertos de arena...
Arenas movedizas, pensará Joaquin, pues sí lo eran.

Alcoholizadas por cierto, me acuerdo aquella vez
que perfumamos violentamente nuestros labios con el vino tinto,
rojizo, reverberante, como el retraso de una armonica diatonica
esa de ocho casilleros, afinada en Re y marcando un Tú
en un cuarto vacio de ningun recuerdo, fueron una y otra
transpansado el calor de nuestras gargantas...

Cada fotograma que guardábamos para el recuerdo
Cada frase que regábamos después de un seco
cada risa delirante, que exprimíamos de un grito
ése respirar que me une contigo, éso que me hace recordar
éso que tanto quiero, es el viejo aliento que siento cuando me dices
"te quiero, te considero mi hermano"...

He de allí, el nacimiento de el único abrazo
que define lo realístico de un amor, de ese amor que no sabe decir no
cuando en el triste ocaso de un mal día, tus manos se convierten en la voz renaciente

Y amanece por fin, a partir del mediodía, los cálidos ánimos de ir a la playa
con ojos trasnochados, pintados de cereza por el rojo Cabernet Sauvignon
plantado en los anhelos de servirme una más, poder disimular la caminata hasta
el Plácido Embajadores, bar de las mas dulces nenas de Sal.

Fue ese verano, no lo olvidaré
sentados a la orilla de el suspiro del Mar
entre un Bufadero, al que el mar le mete mano, y un ocaso Sanbartolino.

cómo voy a poder olvidar?
Indiana Jones en el Templo del Maricón, que luego se atrevió a tirarse un Clavado.
"Porque cuando el Amor y otras cosas se unen, no importa el sexo"
"Un amor imposible, un amor en el Mar", fueron las palabras de un erudito Bohemio SanMarquino.
que nos embalsamó en una balacera de carcajadas
donde ya podíamos remar solos.

Abrazados a algunos metros sobre el nivel del mar,
viendo destellar gotas de lluvia criticadas al cielo amarillo de los amarillos
desplegadas por el viejo Bufón pedregoso....
Pues, allí!, allí no terminó mas que el Ocaso...
Allí empezó todo...